Silvia Censi: “Creo que el COVID-19 nos ha obligado a repensar nuestra práctica y a formular adecuaciones de emergencia”

24.11.2020

Iniciamos una serie de entrevistas post congreso para pulsar el punto de vista y las impresiones de los ponentes de este evento profesional.

Nuestra primera invitada es Silvia Noemí Censi, reconocida fonoaudióloga y Vice Presidenta Regional del Colegio de Fonoaudiólogos de La Plata, Buenos Aires (Argentina), además de profesora en la Universidad del Este. Ha intervenido en el XI Congreso Internacional de la ALE con la ponencia 'Correlación entre el abordaje logopédico y el avance académico en niños con dislexia y otras DEA'.

¿Qué aspectos destacaría del XI Congreso Internacional de la Asociación de Logopedas de España?

La verdad, siempre valoro los encuentros entre colegas, ya sean nacionales o internacionales, puesto que la ciencia tiene como uno de sus pilares producir conocimiento y compartirlo. En nuestro campo significa provocar cambios positivos en la realidad de las personas, en la salud de nuestros pacientes y en la calidad de vida de quienes nos necesitan. Estos eventos aportan una visión global de dónde estamos parados, los avances y planteos más innovadores y también nos permite reflexionar sobre los paradigmas instalados que podemos modificar con nuestras investigaciones, procedimientos y resultados.

¿Qué le ha parecido la temática del congreso?

La temática me ha resultado atractiva puesto que hace muchos años invierto tiempo, ideas y acciones para promover cambios y novedades en el circuito salud-educación. Destaco que se necesitan más logopedas que generen evidencia y conocimiento equilibrado entre teoría y experiencia. La evidencia debe ser generada desde una mirada global e integral del paciente, pero con pleno conocimiento disciplinar.

¿Qué subrayaría del congreso como espacio de debate y conocimiento?

Apreciando a cada uno de los disertantes en su vocación y predisposición para compartir el saber. Creo que lo esencial de estas oportunidades tiene que ver con la posibilidad de debatir, compartir o no criterios, aprovechando la convergencia de ideas que nos interpelan y movilizan para reflexionar sobre nuestra práctica cotidiana. Se necesita salir del paradigma de conocimientos tabicados y exclusivos para poder ingresar en el mundo de la interdisciplina y el trabajo conjunto entre profesionales, sabiendo cada quien sus alcances, entendiendo que las intervenciones pueden ser en territorios comunes para los abordajes ofrecer sustentos diferentes al paciente.

¿Podría destacarnos algún concepto clave o idea que haya formado parte de su ponencia?

Precisamente el plan de abordaje desde el quehacer logopédico, pudiendo coordinar acciones con el resto de las disciplinas (psicopedagogía, docencia) sin perder el eje fundamental del aporte lingüístico. Los avances académicos que sostuvieron los pacientes en su ámbito escolar pudiendo acceder al contenido accesible y desarrollando recursos propios cada vez más específicos y personalizados, dieron cuenta de la proyección que existe en el campo de nuestra hermosa profesión.

Según su punto de vista y su experiencia, ¿qué momento cree que atraviesa la Logopedia y sus profesionales?

La Logopedia se mantiene como una profesión que la mayoría definen como joven. En Latinoamérica lleva un poco más de tiempo, pero se encuentra atravesada por una realidad similar. Una necesidad de generar contenido y conocimiento propio pero también expandir sus horizontes contemplando prácticas propias que en ocasiones están siendo realizadas por otras profesiones afines pero no idénticas. Por lo tanto, puedo poner como ejemplo de vanguardia los avances legales que hemos conseguido en mi país y más precisamente en la provincia de Buenos Aires, de cuyo Colegio Profesional soy autoridad. En nuestro caso, ya se pondera como fundamental la formación universitaria, dejando un margen para que la formación no universitaria complemente su capacitación y alcance el título de grado universitario. Nuestra ley de colegiación y de ejercicio profesional regula de manera abarcativa contemplando un nomenclador propio, ha reglamentado las áreas de intervención, la necesidad de realizar diagnósticos fonoaudiológicos y prescripciones específicas. Y si bien falta mucho por recorrer y gestionar, ha marcado un camino de fortalecimiento y jerarquización que deberá ser acompañado por la toma de conciencia del colectivo profesional en pos del futuro de la praxis.

¿Piensa que la presencia de la Covid-19 cambiará muchos esquemas en el ámbito sanitario? ¿Y en el campo de la Logopedia?

Creo que el COVID-19 nos ha obligado a repensar nuestra práctica y a formular adecuaciones de emergencia. El hombre en estas situaciones puede ser completamente anulado y paralizado o puede sacar de sí lo positivo de la creatividad y convertirse en estratega para resolver problemáticas de demanda casi instantánea. Desde mi función de dirigente profesional tuve que tomar decisiones en conjunto con el Consejo Superior Colegial tanto de gestión para contemplar la adversidad y beneficiar al matriculado que se vio afectado. Debimos generar el protocolo de bioseguridad para resguardar a quienes debían conservarse en actividad dentro de las UCI, trabajar con pacientes con diversidad funcional o requerimientos extremos y resguardar la seguridad de los pacientes y sus familias. Logramos también la institución de la telepráctica como una prestación básica reconocida por las obras sociales y empresas de medicina prepaga.

Como profesional debí generar espacios virtuales para la telepráctica, brindé cursos y seminarios gratuitos para capacitar a quienes no se atrevían a transformar la realidad del consultorio cerrado, en una consulta abierta en línea. Generé recursos, me contacté con diversos profesionales y colegas que también generaban recursos y los estimulé a compartir sus bases y formulaciones para que todo el que pudiera, continuara trabajando en la nueva modalidad.

Creo que hemos encontrado en esta realidad, en muchos casos, oportunidades y no barreras.

Sugiéranos un tema que le parezca de interés y que piense que debería protagonizar el próximo congreso de la ALE.

Definitivamente la interdisciplina, interpretada como la posibilidad de trabajar en conjunto con diferentes miradas y abordajes en un terreno común que puede ser la dificultad que aqueja a un paciente y su familia. Poder compartir conceptos que nos eduquen en evitar el intrusismo propio y ajeno, pero que también nos provoque el deseo de formular planes conjuntos, proponiendo objetivos comunes y específicos y planes terapéuticos que contemplen reuniones, ateneos, debates que incluyan logopedas, educadores, médicos generalistas y especialistas, pediatras, gerontólogos, pedagogos, fisiatras, y todo profesional que desde su formación se permita una mirada global e inclusiva de la práctica profesional sin egoísmos ni soberbia, sino con la humildad de aceptar el aprendizaje que el otro me puede ofrecer. Porque, en definitiva, crecer profesionalmente implica inevitablemente un crecimiento personal y un regocijo que se traslada al sentimiento de plenitud cuando la tarea está bien hecha.